viernes, 22 de febrero de 2013

EL FUNCIONAMIENTO INTERNO DE LOS PARTIDOS, COMO POSIBLE CAUSA DE LA BAJA CALIDAD DEMOCRATICA



Pensando en el origen de grandes problemas actuales que aquejan a la sociedad española, ética, falta de transparencia, baja calidad democrática, no necesariamente por este orden, quizá habría que dirigir la mirada hacia el funcionamiento interno de los partidos. No es intención hacer en estos momentos una crítica fácil por el hecho de que partidos y representantes políticos están ahora en el ojo crítico de los ciudadanos y la calle, aunque objetivamente razones tienen,  y no deben quedar al margen, ya que algunas o muchas de ellas son acertadas.

Quizá  esa gran mirada crítica ciudadana vaya precisamente dirigida ahí, porque siendo esa pieza fundamental para el funcionamiento del sistema democrático, no pueden permitirse fallar, deben ser solución y no causa de los problemas de los ciudadanos

No se trata de una crítica a los partidos como tales, pues sería tanto como criticar al propio sistema democrático. Se trataría por lo tanto de cuestionar desde un punto de vista objetivo el “funcionamiento interno” de los partidos, el cual  tiene un claro reflejo en el mundo exterior, impactando en la sociedad y la propia vida democrática.





El funcionamiento interno de los partidos, no pasa ni puede pasar inadvertido ante los ciudadanos, llama la atención la desproporción existente de que siendo resortes de la democracia, su funcionamiento y estructuras internas carecen de ella o dejan mucho que desear,  y me explico…

Creo que podemos estar de acuerdo,  en que los partidos entre sus principales funciones tienen la de generar políticas, ideas y proyectos para lograr el progreso y bienestar del país, pero también con su capital humano generan concejales, parlamentarios y liderazgos que operan en/o desde diversos ámbitos de la vida pública y las Instituciones democráticas, siendo su función determinante en la marcha de la sociedad.





Efectivamente el sistema o proceso para la promover proyectos así como elección de líderes y dirigentes deja mucho que desear,  y aun teniendo un envoltorio democrático, están pensados, para lo que tantas veces hemos oído hablar “el control de los aparatos de los partidos”:  Listas cerradas de candidatos en lugar listas para participar en los Congresos - Porcentajes y umbrales altos para obtener representación -  Grupos de presión constituidos para influir en las candidaturas electorales - Número de avales desproporcionados para presentar candidaturas etc.  Todas estas normativas existentes, proclives a candidaturas mayoritarias, favorecen conductas poco éticas y nada estéticas, desembocando casi inevitablemente en luchas intestinas y fraticidas, donde a menudo no afloran los mejores ni las mejores ideas, sino que prevalecen los que mejor se desenvuelven en estas dinámicas que podríamos calificar de < escasa calidad ética>. Atrás quedan los primeros, que se retiran por no poder resistir o tolerar esos procesos.

Podemos concluir que los partidos tienen la obligación de aportar lo mejor de si mismos. Su  funcionamiento interno, influye de manera  determinante en lo que estos aportan a la sociedad, en cuanto a valores, políticas y proyectos, además de los correspondientes representantes y liderazgos. De aquí que los procesos internos actuales carentes de la suficiente ética y democracia, impiden de alguna manera cumplir con su objetivo principal y conllevan inevitablemente un germen proclive a las malas políticas y quizá la corrupción.

Juan Carlos Pérez García

1 comentario:

  1. Buenos días, amigo!
    Leyendo tu estupendo artículo se evidencia una laguna democrática que arrastramos desde que en este país empezó a existir democráticamente trs la dictadura.
    Cierto es que la cuestión que planteas sobre el funcionamiento interno de los partidos viene a ser como una CAJA NEGRA, por lo menos para quienes no podemos comprender por estar fuera del entramado intrínseco de los partidos o del núcleo de los mismos.

    La sensación es que los partidos son entes que se superponen al hilo democrático general, para erigirse en entes internamente oscurantistas para el pueblo que los vota; de alguna manera, ejercitan el "yo me lo guiso, yo me lo como y nada hay que explicar". Y ello en connivencia con el resto de partidos existentes.

    Lo único perceptible es que hay una pariencia de continuidad entre el ciudadano y los partidos políticos cuando en realidad hay una escisión que solamente aparenta no existir en los momentos de las votaciones.

    Nada puedo decir ni aportar cuanto a las propuestas que estableces para sanear tales instituciones, porque nada sé de ese funcionamiento,como ha quedado patente. Así que lo único que puedo decir es que, efectivamente, hay una asignatura pendiente en nuestra debilitada democracia: el funcionamiento interno de tales entes.

    Bueno es que empiecen a alzarse voces que, como la tuya, conocedora de los regímenes internos de los mismos, consideren que va siendo hora de cambiar de tercio y se generen nuevas formas inteligibles, claras, transparentes y DEMOCRÁTICAS cuassnto al mencionado funcionamiento interno de los partidos, que revierta en esa "regeneración" de la que tanto se habla, y que, dicho sea de paso, oí por primera vez hace ya muchísimos meses en tu persona. Generalizada ya hoy.

    Necesitamos ese conocimiento, por lo menos...

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